La memoria guarda los relatos que nos han dado forma. El fuego los mantiene vivos.
Juntos representan el diálogo entre lo que permanece y lo que evoluciona; entre las historias que heredamos y aquellas que seguimos construyendo.
Ambos conceptos forman parte de una identidad profundamente ligada al territorio, las tradiciones y la vida comunitaria. Son símbolos de encuentro, transmisión y permanencia.
A través de la fotografía y la imagen, Tragaluz 2026 propone una exploración colectiva de esos vínculos que nos unen al pasado y nos permiten imaginar el futuro.





























































